La historia del hombre que ganó el Pulitzer por esta foto y luego terminó con su vida

Mundo 17 de julio de 2021 Por Editor
Cuando el fotógrafo sudafricano Kevin Carter llegó en una avioneta de Naciones Unidas la aldea sudanesa de Ayod en 1993, no podía sospechar que ese lugar marcaría un antes y un después en su vida.

Fue allá con un objetivo: retratar la realidad del lugar para denunciar la hambruna y la guerra que sufría aquel país, una de las catástrofes humanitarias más importantes del siglo XX.

Antes de irse, vio a un bebé tendido en la tierra, en el mismo plano que un buitre. Sabía que sería una foto impactante, así que se acomodó, buscó el mejor encuadre, esperó el momento justo y disparó.

Una de las fotos que tomó se publicó en la tapa del diario estadounidense The New York Times y con su crudeza sacudió al mundo entero.
Pero hubo un efecto inesperado. La imagen provocó un gran debate moral sobre cuál es el límite de un reportero gráfico, hasta donde debe retratar un suceso sin intervenir en éste. Y a Carter se le recriminó no haber ayudado al bebé.

"Y después, ¿ayudaste a la niña?", era la pregunta que siempre escuchaba y amargaba a Carter. No, no la había asistido y todos supusieron que había fallecido, a pesar de que el propio fotógrafo no lo vio morir, sólo tomó la imagen y se fue.

En medio de las críticas, en abril de 1994 llamaron a Carter para avisarle que había ganado el Pulitzer. Al poco tiempo Carter se suicidó a los 33 años, aspirando monóxido de carbono mediante una manguera pegada con cinta al tubo de escape de su camioneta.

Esta es parte de su nota de suicidio: "Estoy deprimido, sin teléfono, sin dinero para el alquiler,sin dinero para la manutención de mis hijos , dinero para las deudas. Estoy atormentado por los recuerdos vívidos de los asesinatos y los cadáveres y la ira y el dolor , del morir del hambre o los niños heridos, de los locos del gatillo fácil, a menudo de la policía, de los asesinos verdugos He ido a unirme con Ken, si tengo suerte." KC

Algunos afirman que fue a causa de los remordimientos causado por la imagen, otros que Carter sufría de depresión debido a graves problemas económicos y por la muerte de un amigo. Por eso decidió quitarse la vida.
Un giro inesperado

Un equipo del diario español El Mundo investigó, 18 años después de la famosa foto, y logró desentrañar la verdadera historia detrás de la imagen.

Descubrieron que nadie vio morir a aquel bebé y es la fotografía que tomó Carter la que desmiente ese destino, al menos en parte, ya que la criatura de la imagen lleva en su mano derecha una pulsera de plástico del dispensario de comida de la ONU, instalada en aquel lugar. Al observarse la foto en alta resolución, puede leerse, el código "T3".

Florence Mourin coordinaba en aquel entonces los trabajos en ese campamento improvisado explicó al diario el significado de las inscripciones de la pulsera: "Se usaban dos letras: "T", para la malnutrición severa y "S", para los que sólo necesitaban alimentación suplementaria. El número indica el orden de llegada al lugar". Es decir, que el bebé tenía malnutrición severa, fue el tercero en llegar al centro, se recuperó, sobrevivió a la hambruna, al buitre y a los peores presagios de los lectores.

Pero hay más. La niña no era niña. Era un niño y se llamaba Kong Nyong y murió recién en 2008 a causa de "fiebres". Así lo confirmó el padre del joven al diario El Mundo.

Fuente: Infobae

Editor

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