La fatalista "profecía" sobre Venezuela que hizo un joven hace más de 80 años

Mundo 15 de julio de 2021 Por Editor
Tenía 30 años y ante sus ojos claros y grandes había un país que se estaba transformando dramáticamente.

En 1936, Arturo Uslar Pietri tenía una inquietud y parecía angustiarle:

“Esta gran proporción de riqueza de origen destructivo crecerá sin duda alguna el día en que los impuestos mineros se hagan más justos y remunerativos, hasta acercarse al sueño suicida de algunos ingenuos que ven como el ideal de la hacienda venezolana llegar a pagar la totalidad del Presupuesto con la sola renta de minas, lo que habría de traducir más simplemente así: llegar a hacer de Venezuela un país improductivo y ocioso, un inmenso parásito del petróleo, nadando en una abundancia momentánea y corruptora y abocado a una catástrofe inminente e inevitable”.

Ese es uno de los fragmentos del editorial que el intelectual venezolano escribió ese año y que tituló: “Sembrar el petróleo”.

Se trata de una frase que ha acompañado a varias generaciones de venezolanos.

Las interpretaciones de ese texto son diversas: para muchos es simplemente una reflexión personal sobre el momento histórico que vivía el país, mientras que para otros va más allá.

“Es una profecía autocumplida”, señaló en 2016 José Rafael Revenga, amigo de Uslar Pietri, estudioso de su obra y filósofo venezolano.

Antonio Ecarri, presidente de la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri, tiene una opinión similar y añade:
“Más que una profecía, ‘Sembrar el petróleo’ se convirtió en la gran tarea inconclusa de los venezolanos”, le dice a BBC Mundo.

“Y eso lamentablemente nos tiene hoy como el peor ejemplo de la región en cuanto a desarrollo económico y pobreza”.

“La conciencia nacional”

Arturo Uslar Pietri es una de las plumas más brillantes de la literatura venezolana.

Fue autor de “Las lanzas coloradas”, “El camino de El Dorado”, “Oficio de difuntos”, “La isla de Robinson”, “De una a otra Venezuela”, entre otras obras.
Escribió decenas de ensayos, cuentos, poesías y obras de teatro. Fue uno de los pioneros del realismo mágico.
Ganó varios premios literarios, entre ellos, el Príncipe de Asturias de Las Letras y el Rómulo Gallegos.
Fue abogado, periodista, filósofo, político, senador, ministro, pero quizás muchos venezolanos lo recuerdan más por sus programas de televisión,en los cuales enseñaba historia.
Se le considera uno de los intelectuales más importantes de Venezuela del siglo XX.
En 1958, durante el régimen de facto de Marcos Pérez Jiménez fue detenido por firmar un “manifiesto contra la dictadura” y en 1963 se lanzó a la presidencia, pero sin éxito.

De hecho, tras su muerte en 2001, el obituario del diario británico The Guardian lo recordó como “posiblemente el mejor presidente que Venezuela nunca tuvo”.
El autor de ese artículo, Phil Gunson, lo llamó: “El escritor que fue la conciencia nacional de Venezuela”.
En 1997, Uslar Pietri llegó a decir:

“Si en este momento, por azar infortunado del destino, los precios del petróleo bajaran de una manera importante en el mercado mundial, Venezuela sería un caso para la Cruz Roja Internacional. Aquí vendrían a repartir sopas en las esquinas”.

¿Qué quiso decir?

Cuando Uslar Pietri escribió el editorial que salió publicado en el diario Ahora, Venezuela estaba en el proceso de pasar de ser un país rural a uno petrolero.

“Uslar Pietri fue una voz más entre un grupo de intelectuales que expresaba sus inquietudes sobre los retos del país que estaba saliendo (del régimen autoritario) de Juan Vicente Gómez”, le dice a BBC Mundo Edgardo Mondolfi Gudat, viceprimer director de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela.
“En ese momento el petróleo no tiene un rol central en la economía del país, es una actividad periférica”.
Lo significativo de ese editorial, reflexiona el historiador, es que pone de manifiesto “que los venezolanos en ese momento no sabían lo que era el petróleo, no sabían los alcances del petróleo ni sus posibilidades futuras, ni su finitud o infinitud como recurso”.

Uslar Pietri planteaba en su escrito que esa riqueza era “limitada” y que el ingreso petrolero era algo transitorio que debía invertirse en actividades no petroleras:

“Urge aprovechar la riqueza transitoria de la actual economía destructiva para crear las bases sanas y amplias y coordinadas de esa futura economía progresiva que será nuestra verdadera acta de independencia. Es menester sacar la mayor renta de las minas para invertirla totalmente en ayudas, facilidades y estímulos a la agricultura, la cría y las industrias nacionales”.

¿Profecía? ¿Comodín?
Cuando se cumplieron 80 años de la aparición del editorial, la Fundación Casa Arturo Uslar Pietri publicó una entrevista con Revenga en la que reflexionaba sobre cómo el planteamiento terminó siendo una “profecía autocumplida”:

“La siembra no ha contado con la semilla y cuando se contaba con ellas eran bien escasas, fueron sembradas en terrenos baldíos infértiles sin fertilizantes, sin tractores ni repuestos y sin entrenamiento para los agricultores o agroindustriales. Cuando todo esto se solventaba, se superaban las barreras y los obstáculos, entonces los créditos para sembrar en agricultura, ganadería o agroindustria terminaron por parar fuera del país”, señaló.
"Lo que estamos viendo en Venezuela es el fracaso de la siembra del petróleo porque el Estado acaparó todas las actividades del pueblo, de la gente, de la iniciativa de las personas y por eso nos encontramos donde estamos ahora. Eso no solamente se dio en los últimos 17 años (desde la llegada del chavismo en 1999) sino que viene de las últimas tres décadas”, indicó el analista.
“Sembrar el petróleo” ha sido una idea muy conocida y repetida en distintos contextos entre los venezolanos de diferentes épocas y edades.

Pero para el doctor en Historia Luis Alberto Buttó, con ese editorial sucede lo que ha pasado con muchas grandes obras de la literatura: “Que muchísima gente las cita pero nunca se las han leído, no conocen a profundidad su contenido”.

La frase se convirtió en “una especie de comodín repetido por generaciones”, le dice a BBC Mundo el coordinador del Postgrado en Ciencia Política de la Universidad Simón Bolívar (USB), en Caracas.
Además, no todos en Venezuela están de acuerdo con que se le llame una profecía.

“Los historiadores no manejamos ese tipo de vocabulario”, enfatiza Mondolfi Gudat.
“Equivocado”

Buttó, quien es director del Centro Latinoamericano de Estudios de Seguridad, considera que el editorial tenía un problema:

“El planteamiento de Uslar estaba equivocado de raíz porque consideraba que la economía basada en la explotación de los recursos petroleros, la cual estaba en pleno crecimiento, era negativa, destructora porque su fundamento era la renta”, explica.

El autor, dice, creía que los frutos de esa actividad debían ser invertidos en el desarrollo del sector agrícola.
“Mientras el mundo marchaba hacia una industrialización acelerada, el pensamiento de Uslar se mantenía anclado a una economía rural”, señala el profesor.

Si hubiésemos desarrollado el sector agrícola, hubiésemos dependido de ese sector única y exclusivamente. Pero ¿dónde estaba la diversificación de la economía?”
Algo que obvia Uslar Pietri, de acuerdo con Buttó, es en qué se debía invertir la renta petrolera.
Y la respuesta no era otra que en el capital humano.

“Sí se sembró”
“El petróleo se sembró pero no de la forma como lo señalaba Uslar Pietri”, indica el historiador de la USB.

“Se sembró en el desarrollo de la gente, que fue un proceso que llevó a cabo la élite que instituyó la democracia en Venezuela a partir de 1958”.
Líderes como Rómulo Betancourt, Rafael Leoni, Luis Beltrán Prieto Figueroa invirtieron esa renta petrolera en “el potencial de los venezolanos como agentes creadores”.
Un ejemplo fue la masificación de la educación, no sólo primaria y secundaria sino universitaria.

“Cuando cae la dictadura de Pérez Jiménez en 1958 y se instaura la democracia en Venezuela, la mitad de la población era analfabeta.
Dos décadas después, el porcentaje de analfabetismo era muy bajo”, dice.

En ese mismo periodo, el número de universidades pasó de seis a más de cien centros e institutos de educación superior.

“Eso permitió un proceso de formación de una clase media muy bien preparada y sólida que al volcar sus esfuerzos en las distintas áreas productivas del país permitió alcanzar importantes niveles de desarrollo”, explica el doctor.

Salud e infraestructura
Gracias a las inversiones en el sector de la salud la expectativa de vida del venezolano cambió de forma positiva.

Además, el país vio los beneficios de las obras de electrificación e infraestructura.
“Llegamos a tener autopistas y carreteras que eran modelo en América Latina. Ningún país en la región lo tenía”.
“De hecho, fue motivo de estudio para que ingenieros de otros países vinieran a estudiar cómo lo habíamos logrado”, reflexiona Buttó.

Además, los líderes que le dieron solidez a la democracia en Venezuela ayudaron a convertir a PDVSA en una de las empresas petroleras más importantes del planeta.
Para Mondolfi Gudat el petróleo fue el gran motor de la transformación nacional.

“Fatalista”
El viceprimer director de la Academia Nacional de la Historia dice que más allá de que Uslar Pietri “hubiese tenido ojo para diagnosticar el problema del petróleo en 1936”, hay algo que lo hace discrepar profundamente del pensador: su actitud crítica frente al rol del petróleo en la economía venezolana.

“Es que siempre tuvo una actitud demasiado fatalista con respecto al petróleo y sus posibilidades transformadoras”, indica.

“Esa tendencia de Uslar de ver el petróleo como una actividad generadora de ocio y de parasitismo y que llevaría a la sociedad a nadar en una abundancia momentánea y corruptora forma parte de su discurso fatalista”, señala Mondolfi Gudat.

La reflexión de Buttó va más allá:
“Yo no veo cuál puede ser la desgracia de que un país cuente con un inmenso caudal de recursos que pueda utilizar para su propio desarrollo”.

Si la industria petrolera llegó a ser la principal industria del país, obviamente tenía que ser la principal fuente de ingresos fiscales de la nación”, indica.

Y ese proceso no provocó que la gente dejara de trabajar.
“La gente se preparó y montó sus propios negocios y emprendimientos y eso contribuyó al desarrollo del país”, indica.

No se cumplió
“Yo no veo esa profecía que hizo Uslar en su momento”, dice el profesor.

"Al fin y al cabo, el que la gente de un país sea productiva no depende del recurso con el que cuenta sino de la consciencia sobre su papel en la construcción de la nación”.
“Si alguien dice que esa llamada profecía de Uslar se cumplió, yo diría que no fue así. El país avanzó, creció, se desarrolló”, explica Buttó.

Pero aclara: “Distinto es que las élites que en algún momento llegaron a gobernar el país o lo gobiernan hayan hecho una mala utilización de esos recursos”.
Para el historiador, el proceso de invertir en el capital humano se estancó “por la vigencia de ideologías desfasadas en la mentalidad (de quienes) en las últimas décadas han gobernado a Venezuela”.

"El hecho de que nosotros estemos en condiciones deplorables, como las que actualmente atravesamos, no se debe a que desarrolláramos una industria petrolera de importancia y al hecho de que nuestra economía descansara en la industria petrolera", afirma Buttó.

"Se debe precisamente al proceso de destrucción, de desmantelamiento, de atraso que ha experimentado la industria petrolera en los últimos años, porque si estuviésemos en los niveles de producción y de comercialización del petróleo en el que deberíamos estar en este momento y se hubiese seguido el plan adecuado de inversiones y de reforzamiento de la industria, la historia sería distinta”.

Con información de la BBC

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