Cuando el futuro se vuelve presente: la auténtica revolución del Chat GPT en el marketing digital

Sucede que, en ocasiones, de pronto y cuando nadie lo espera, ocurren eventos que impulsan y dinamizan la historia del hombre hacia el futuro.

Opinión 27/11/2023 Daniela Becerra

De repente damos pasos de gigante en la realización de lo que antes nos parecía imposible; la ciencia ficción se convierte en realismo; lo descabellado y absurdo, en una realidad palpable y auténtica. Ante estos eventos, aparece siempre la misma incertidumbre y el miedo de no estar seguros de si se trata de una utopía o de una distopía. 

Sin duda, la implementación y popularización del Chat GPT ha sido, para muchos profesionales, por lo menos inquietante y sorprendente. Más si lo trasladamos al ámbito del marketing digital, donde ha tenido mayores impactos. La mera idea de la existencia de una máquina que pudiese discernir y mantener una conversación coherente en tiempo real con un ser humano hace unos años parecía, si no imposible, todavía lejana en el tiempo. Una máquina, además, capaz de aprender, deducir, analizar y generar, en cuestión de segundos, grandes cantidades de información y contenido. 

Esto ha desencadenado una auténtica revolución en el paradigma actual del marketing digital. Por un lado, se ha convertido en una herramienta imprescindible en las estrategias de generación de contenido. Es tan versátil que, a través del análisis de datos, puede identificar patrones de comportamiento de los clientes, reconocer y filtrar sus preferencias y proporcionar una experiencia más personalizada al usuario, además de mejorar la interacción y el servicio al cliente.  

Permite también automatizar funciones que se tornaban tediosas y repetitivas como la reproducción de información escrita y visual, la investigación de palabras clave relevantes para la optimización de los motores de búsqueda (SEO), el análisis y evaluación de campañas y la elaboración de informes; dejando libre nuestro ingenio para enfocarnos en responsabilidades más desafiantes y estratégicas como la toma de decisiones y la optimización de los procesos de marketing. 

Sin embargo, por otra parte, abundan las preocupaciones y las derivas filosóficas alrededor de las inteligencias artificiales y en especial sobre el Chat GPT. Por primera vez en la historia de la humanidad nos enfrentamos con la posibilidad de un conocimiento descorporizado y deslocalizado, un conocimiento que no está ligado a un cuerpo ni a un lugar específico —no sabemos dónde está la máquina, ni cómo opera—, lo que supone un quiebre entre el sujeto y el conocimiento producido, alterando la interacción entre los seres humanos y su percepción de lo real. 

En un breve lapso de tiempo, hemos transitado desde un entusiasmo vehemente en el respaldo de estas tecnologías hacia ciertas reservas y dudas, inclusive por el mismo padrino de la Inteligencia Artificial y uno de los pioneros en la implementación del Chat GPT, Geoffrey Hinton. En una entrevista reciente con el periodista Cade Metz del The New York Times, expresó su preocupación sobres tres riesgos principales asociados a estas tecnologías generativas.

El riesgo inmediato reside en la desinformación, derivada de la capacidad de los chatbots y sistemas similares para crear textos, imágenes y videos de manera prácticamente indistinguible de la producción humana. Esto plantea el desafío de discernir entre contenido auténtico y artificial.

En un contexto a mediano plazo, existe inquietud respecto a la disminución de empleos. Aunque en la actualidad estos sistemas son complementarios a la labor humana, se plantea la posibilidad de que, a medida que se perfeccionen, puedan sustituir empleos en distintos ámbitos laborales.

Y a largo plazo, el doctor Hinton expone la posibilidad de un riesgo existencial vinculado a estos sistemas, planteando que podrían representar una amenaza potencial para la humanidad. Es crucial destacar que esta preocupación es, en la actualidad, de naturaleza hipotética. Sin embargo, a medida que evolucionan, pueden operar de maneras inesperadas y poco comprendidas. (Metz, 2023) 

En definitiva, la metamorfosis, que en este punto parece irreversible, está llena de luces y zonas de penumbra. Como en todo periodo de fricción propio de una revolución, nos encontramos en un tránsito entre la inercia de las viejas costumbres y la resistencia al cambio, en contraposición a la curiosidad de lo nuevo y el impulso natural de descubrir, aprender y evolucionar. Resuenan en nosotros a través de los siglos las palabras de Charles Dickens de la época de la Revolución Francesa que encapsulan la complejidad de cualquier transformación: 

“Era el mejor de los tiempos y era el peor de los tiempos; la edad de la sabiduría y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación. Todo lo poseíamos, pero nada teníamos; íbamos directamente al cielo y nos extraviábamos en el camino opuesto” (Dickens, 1859). 
Esta dualidad se disfraza de cuestionamientos sin respuestas certeras. ¿Es mejor descartar todo aquello que ponga en peligro a la sociedad y que represente una amenaza?, ¿debemos continuar aferrándonos a los antiguos métodos de trabajo? o ¿aceptamos el ritmo en el que todo está evolucionando e integramos de una vez por todas estas herramientas como una pieza más del rompecabezas y asumimos por fin que el futuro ya se convirtió en presente?  

En mi opinión, por el momento, considero que el Chat GPT es una herramienta muy valiosa que debe tratarse con pinzas, pero que todavía necesita la mano y las capacidades del ser humano para su buen funcionamiento. Pienso en quienes trabajamos en el marketing digital y recuerdo unas palabras de Ítalo Calvino (1988) cuando decía que, si todo ya está hecho y escrito, todavía nos queda la infinita posibilidad del Ars Combinatoria, el arte de la combinación, de la mezcla, de escapar de las generalidades y los lugares comunes, de trazar la mirada más allá de una base de datos, de burlar el sistema entrenado de lenguaje, buscar nuevas imágenes y tocar fibras sensibles con lo que hacemos, hagamos lo que hagamos. Porque, y espero que por mucho tiempo más, al menos nosotros, seguiremos siendo humanos. 

Queda la pregunta de si dichas redes neurales de computadoras escaparán al control del ser humano como algunos escaparon al control de Dios, o como el Golem escapó al control del Rabino. Sólo el futuro, que cada vez está más próximo, nos develará una respuesta. 

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Referencias bibliográficas: 

 Dickens, C. (1859). Historia de dos ciudades. Londres, Inglaterra. Editorial Chapman & Hall

Calvino, I. (1988). Seis propuestas para el próximo milenio. Volumen 2. Madrid, España. Editorial Siruela

Metz, Cade (2023). The Godfather of A.I. Leaves Google and Warns of Danger Ahead. The New York Times.

https://www.nytimes.com/2023/05/05/podcasts/ai-google-banks.html  

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