OPINIÓN. El mundo del mañana, por Víctor Alfonso Perdomo

Opinión 10 de julio de 2022 Por Editor

Hemos olvidado por completo nuestro propósito social como seres vivientes en este planeta. Hemos abandonado por completo nuestras propias creencias, sueños, cultura, por adentrarnos a un conocimiento efímero, rotundo, lleno de vacíos interiores sin precedentes, donde la tecnología creada por el mismo hombre desató mas caos que hace más de 20 siglos. 

Quien hubiera imaginado que nuestra existencia dependa ahora de un hilo cuando nosotros mismos estamos llevando al borde del vacío miles de generaciones humanas por un solo propósito, el poder; una palabra que ha dominado por miles y miles de generaciones en la historia de la humanidad, y con el solo hecho de nombrar su palabra civilizaciones completas ha perecido en su oscura mano invisible, peleando guerras sin sentido, por el hecho de gobernar a otros como animales de rebaño. 

El siglo XXI, una era llena de información, sofocación sin limites donde grandes y chicos se adentran en sus entrañas para caer en una red de sofisticada impureza, donde el joven, la nueva línea generacional del siglo en constante rumbo se deja arrastrar por información que a los ojos de los eruditos cosmopolitas se dejan seducir con facilidad; una generación cegada por la corrupción de sus débiles lideres que gobiernan sus naciones para darle campo a la globalización inminente de la basura virtual.

El legado dejado por nuestros antepasados, una línea trascendental que siempre ha ido encaminada en el genoma humano, ha dejado una puerta donde la humanidad misma aun puede recapacitar y retomar ciertas costumbres que una vez hicieron parte de construir grandes civilizaciones altamente humanas, con principios, valores, cultura, política, especialmente el amor hacia nosotros mismos como seres vivientes, compartiendo el mundo con otras especies nativas de nuestro planeta. Debemos llamar la atención de aquellos que llevan la batuta de la democracia en diferentes naciones del mundo, un llamado de gran importancia para recalcar y volver a retomar con urgencia los principales temas de formación para transformar a las futuras generaciones.

Todavía estamos a tiempo, no hay que perder la fe, debemos moldear desde nuestros hogares y lugares de gran interés de conocimiento como las escuelas, colegios y universidades para renovar y transformar la educación del mañana. Debemos enseñarles a nuestros niños y jóvenes de todo el globo que es en realidad ser humano, como debemos convivir como seres humanos, y como debemos actuar como humanos y dejar a un lado nuestros odios, rencores, remordimientos, todo aquellos que ha hecho endurecer el corazón; recapacitemos, todavía hay tiempo de construir un mundo mejor, todavía hay oportunidad de reconstruir nuestro Edén prometido por Dios, un mundo utópico.

Nuestros antecesores, ellos mismos, ya hicieron su recorrido por la historia, dejaron una huella para bien o para mal, donde la vida misma por su instinto natural de supervivencia les enseñó lo que deberían o no hacer en su largo recorrido por la vida; ellos, dejaron su huella, desde el primer momento que la humanidad misma descubrió el fuego hasta hoy en día donde un robot androide hace los trabajos complejos de una persona. Que nos depara a nosotros como especie, cual será nuestra próxima tarea en los próximos 500 años, será que la humanidad seguirá existiendo, avanzando, ¿modernizando el conocimiento para bien?, o entraremos en un circulo vicioso donde la indiferencia, la soberbia, la inequidad, el hambre y la guerra harán sus jugadas para acabar con el ultimo redil del conocimiento puro que aún persiste.

Nada es conciso, probable o incluso cierto que la era del mamífero mas inteligente del planeta tenga las horas contadas en el planeta tierra; nadie, absolutamente nadie puede saber si nuestra existencia puede llegar hasta el siglo 3000 como lo han soñado los futuristas del mañana. Debemos ser cautos, realistas a la hora ver las circunstancias que hemos desatado por nuestra avaricia, de querer más y más; nuestro mundo está agonizando, sus recursos vitales se están agotando, las fuentes vitales de agua limpia y pura se están contaminando o deteriorando por los bruscos cambios del clima. Este panorama climático puso a pensar a millones de personas en todo el globo sobre la existencia de nuestro planeta, si en realidad la humanidad esta destinada a perecer como les sucedió a los dinosaurios. Una incógnita que ha puesto a pensar a muchos pensadores y eruditos de la ciencia e ideólogos de diferentes fuentes de la fe.

En conclusión, debemos concientizar y abrirle los ojos a nuestra generación para que ellos eduquen y testifiquen a las futuras generaciones sobre la importancia de cuidar, amar y valorar nuestra humanidad, nuestro planeta, comenzar a transformar el conocimiento trascendental en las diferentes fuentes del conocimiento en todo el mundo, donde las redes sociales sean las bibliotecas del futuro, donde Twitts sean mensajes de conocimiento puro para debatir con calma; transformar nuestra humanidad en el sueño que todos queremos, una sociedad utópica.

Artículo de opinión escrito por: VICTOR ALFONSO PERDOMO SANCHEZ

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