Compraron una casa abandonada por 10 mil dólares en Italia, y la convirtieron en el "palacio de sus sueños"

“Fue amor a primera vista”: afirmó Massoud Ahmadi, quien junto a su pareja Shelley Spencer se convirtieron en los primeros estadounidenses en completar la renovación de una casa abandonada en la ciudad siciliana de Sambuca, la cual habían comprado por un puñado de dólares y la transformaron en un verdadero palacio.

Curiosidades 09/08/2022 Editor Editor

La pareja, procedente del condado de Montgomery, en el estado norteamericano de Maryland, fue una de las tantas personas a nivel mundial que aprovecharon los valores insólitos para comprar una vivienda histórica, en este caso en Sambuca, en lo más profundo de Sicilia.

Lograron acceder a esta oportunidad única en sus vidas después que las autoridades locales sacaran a subasta 16 casas abandonadas con precios a partir de un simbólico euro, poco más de un dólar.

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Ahmadi y Spencer ya estaban interesados desde hace tiempo comprar una propiedad en Italia y dejar atrás un escenario caracterizado por largas autopistas y bloques de cemento.

Comenzaron a considerar un cambio radical de sus vidas en 2019.

”Fue amor a primera vista”, relató Spencer a CNN. “Sambuca es muy limpio, con bonitos pavimentos de piedra antigua que recuerdan a los de (el barrio de Washington D.C.) Georgetown y las luces de la calle por la noche son muy románticas”.

Estaban encantados cuando se enteraron que su oferta de 10.150 euros (unos 10.372 dólares al hacer la compra) por un palacio de 100 metros cuadrados había sido aceptada. Rápidamente se pusieron a trabajar para darle un espectacular cambio a la propiedad.

Dos años después, y mucho antes del plazo de tres años establecido por las autoridades locales, su refugio italiano está terminado y transformado en el hogar de sus sueños, lejos del largamente promocionado “sueño americano”.

Ahmadi y Spencer, que trabajan en proyectos de desarrollo global, invirtieron unos 250.000 dólares para transformar la propiedad en ruinas en una lujosa casa, que, según dicen, ahora luce como “una casa renacentista”.

La pareja gastó 250.000 dólares en la renovación de la casa, que cuenta con una zona de estar con una cocina abierta.

La pareja estadounidense sigue a una tendencia surgida en los últimos años, donde compradores de todo el mundo han adquirido casas italianas en ruinas a precios mínimos. Numerosas ciudades y pueblos despoblados intentan revivir sus comunidades en declive ofreciendo gangas inmobiliarias.

Aunque la perspectiva de realizar importantes mejoras estructurales, junto con los trámites burocráticos que conlleva la compra de una casa en un país extranjero, mientras desanima a algunos, otros lo ven como una oportunidad.

La visión difiere en comprador. Algunos optan por mantener las cosas lo más sencillas posible, centrándose en hacer que la casa sea habitable de nuevo, manteniendo los costos bajos.

Otros, en cambio, apuestan a vivir como reyes en una tierra con historia.

La pareja manifestó que planea dividir su tiempo, al menos por el momento, entre su hogar en Estados Unidos e Italia, pasando alrededor de la mitad del año en su casa de dos habitaciones, junto con su hija y sus nietos.

La residencia renovada cuenta con baños de mármol, pero su característica más destacada es un elevador interior que la pareja instaló para subir y bajar sus tres niveles.

”Queremos envejecer aquí, hacer yoga cada día y tomar café en la terraza con vistas al lago neblinoso”, dijo Spencer. ”Así que pensamos que sería estupendo sentirnos lo más cómodos posible obviando todos esos estrechos escalones, y no tener que subirlos y bajarlos varias veces al día”, explicó.

Si bien un cuarto de millón de dólares puede parecer una suma considerable para un proyecto de este tipo, la pareja cree que en realidad es menos que la cantidad que habrían desembolsado en algo similar en Estados Unidos, pero en un escenario totalmente diferente, lejos de las bellezas naturales e históricas de Italia.

No solo esas características los impulsó a cambiar de vida: también el cariño y el calor humano italiano tuvo su cuota.

”Los vecinos nos reciben con pasteles y vienen a mi casa curiosos por ver lo que hemos hecho con la ruina”, destacó Spencer, antes de revelar que recientemente les regalaron una “buena botella de vino” en un bar local.

Además del elevador, la casa cuenta con una zona de relajación, una suite para invitados, un dormitorio principal y una zona de estar con una moderna cocina abierta, además de varios balcones.

Agencia ANSA

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