'Las vacunas nos vuelven magnéticos': una diputada de Vox comparte videos de personas aparentemente afectadas. Hablan los expertos

Actualidad 30 de mayo de 2021 Por Editor
La parlamentaria ha compartido casi una treintena de videos de diferentes personas a las que se les adhiere todo tipo de objetos metálicos, en un intento por demostrar que se trata de un supuesto efecto de los antídotos anticovid.

Alicia Verónica Rubio Calle, diputada de Vox en la Asamblea de Madrid, ha causado un gran revuelo en Twitter tras difundir uno de los últimos bulos sobre las vacunas contra el coronavirus: el de que provocan magnetismo y convierten a la persona que las recibe en una suerte de imán.

La parlamentaria, conocida por abogar por clases de costura en los colegios en vez de feminismo y por su preocupación por el "lesboterrorismo", ha compartido casi una treintena de videos de diferentes personas a las que se les adhieren todo tipo de objetos metálicos.

"Tengo bastantes vídeos de vacunados con imantación en el lugar de la vacuna. Me gustaría que me dijeran si esto está sucediendo o no", escribió la política, antes de preguntarse: "Y, si es así ¿por qué sucede? Si no es así, ¿por qué se han confabulado tantos ciudadanos en contar este cuento?".


¿QUÉ DICEN LOS ESPECIALISTAS?

Según el sitio web chequeado.com, "las vacunas contra el nuevo coronavirus no poseen metales magnéticos o bien una cantidad de material suficiente para hacer lo que se indica en los videos".

Eso es lo que indicarían los componentes acusados para la composición de las vacunas de Astrazeneca, Sputnik, Sinopharm y Pfizer y de Moderna y Johnson & Johnson.

En algunos casos sí tienen componentes como el hidróxido de aluminio en forma de gel -como en el caso de Astrazeneca-, pero esta sustancia se usa desde hace décadas en las vacunas y es completamente inocua, explicó a Chequeado Eloísa Arana, doctora en bioquímica y biología molecular del Conicet.

“Esos adyuvantes [N. de R.: sustancias que se añaden a una vacuna para potenciar o dirigir la respuesta inmunológica] contienen a esos metales en formas químicas completamente inocuas y en una cantidad insignificante comparado con lo que tiene el atún de lata, por ejemplo. Está completamente probado que no tiene ninguna consecuencia y se usan desde hace décadas en las vacunas que les damos a los bebés”, agregó la especialista.

Además, investigadores de la Universidad de Oxford dicen que esto no es más dañino que las cantidades mínimas que se encuentran naturalmente en casi todos los alimentos y el agua potable.

“[Necesitarías] introducir un gran trozo de material magnético debajo de la piel para que la acción atraviese la piel como los videos dicen mostrar”, señaló, a su vez, Edward Hutchinson, profesor del Centro de Investigación de Virus de la Universidad de Glasgow, en Escocia, al sitio de fact-checking estadounidense Snopes.

En la misma línea, el físico Jordi Sort, quien lidera el Grupo de Materiales Inteligentes de Nanoingeniería, Nanomecánica y Nanomagnetismo de la Institución Catalana de Investigación y Estudios Avanzados (ICREA), en España, aclaró a Newtral.es -un sitio de fact-checking español que forma parte de la red International Fact-Checking Network (IFCN), que, para crear el efecto que se observa en los vídeos, “se necesitaría un implante debajo de la piel con una cantidad suficiente de material ‘magnético’ para que atrajera un imán”. Y las vacunas no llevan tal implante.


“No hay nada magnético en las formulaciones de las vacunas, la mayor parte de lo que se inyecta es agua extremadamente pura, además de algunas sales simples para que la inyección sea menos dolorosa y una cantidad absolutamente pequeña de vacuna”, dijo Al Edwards, profesor asociado de tecnología biomédica de la Universidad de Reading en Inglaterra, a Snopes. “La mayoría de los alimentos están hechos de moléculas similares, y comer alimentos no hace que las personas sean magnéticas”.

Es mucho más probable, por lo tanto, que los videos reflejen la adhesión del imán a la piel, en parte gracias a la humedad en la superficie de la piel y al hecho de que el imán es pequeño y liviano. Este efecto es similar a cómo se puede “pegar” una moneda en la frente o equilibrar una cuchara en la nariz.

Además, no todos los metales pesados provocan ese efecto de atracción. Solamente se atraen con imanes unos pocos elementos de la tabla periódica: cobalto, hierro o níquel, básicamente, precisó Sort a Newtral.

Al respecto, el presidente de la Asociación Española de Vacunología (AEV), Amós García Rojas, explicó a los fact-checkers españoles que no se utilizan esos metales pesados magnéticos (níquel, cobalto y hierro) para la elaboración de las vacunas.

¿Qué pasaría con un imán bajo la piel? Reuters publicó en 2011 una fotografía que muestra la fuerza de un imán que levanta la piel de alguien que tiene un objeto metálico en su interior. El Dr. Robert Brodell, coautor de un estudio que exploraba la cuestión en ese momento, describió la imagen como la piel creando una “carpa” hacia el imán. Pero ninguno de los videos muestra la piel como en ese estado.

Mientras tanto, cientos de usuarios en las redes sociales comparten videos e imágenes de personas a quienes les habrían aplicado la vacuna, y presentan los mismos efectos.

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