¿Tienen ventaja las mujeres trans en el deporte?

Opinión 13 de septiembre de 2022 Por Editor
Investigación OLÉ: Jugadoras, profesionales de la medicina y la AFA opinan sobre el tema y analizan cómo repercute el tratamiento hormonal. Por CATALINA SARRABAYROUSE

En los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 ocurrió un hecho histórico: Laurel Hubbard se convirtió en la primera atleta transgénero en participar de los Juegos y compitió en halterofilia 87 kg. Para llegar a esto hubo una lucha ardua y progresiva desde distintos colectivos que permitió que las deportistas trans pudiesen participar con el género autopercibido.

Sin embargo, así como el Comité Olímpico Internacional fue modificando sus reglamentaciones en relación al tema, también lo fueron haciendo las diversas federaciones. El caso de la Federación Internacional de Natación es uno de los que más revuelo causó cuando en junio de este año determinó que prohibiría la participación en eventos femeninos a todas las mujeres transgénero que hayan experimentado cualquier etapa de la pubertad masculina.

Esto implica que sólo podrán participar quienes hayan tenido su transición antes de los 12 años. "Tenemos que proteger los derechos de nuestros atletas a competir, pero también tenemos que proteger la equidad competitiva en nuestras pruebas, especialmente la categoría femenina en las competiciones de la FINA", expresó Husain Al-Musallam , presidente de la institución.

Además plantearon la posibilidad de crear una tercera categoría y aseguraron que trabajarían en esta idea durante los próximos meses. En este contexto es que se retoma el debate que atraviesa a las distintas entidades deportivas: ¿Cómo interfieren las hormonas en el rendimiento deportivo? Y yendo un poco más allá ¿Qué define a una mujer? ¿Acaso son las hormonas que determinan el género o el autopercibimiento y la identidad? ¿Cómo impacta esto en el nivel deportivo? ¿Cómo se toman decisiones ante la falta de pruebas científicas? Desde Olé decidimos contactarnos con deportistas, una endocrinóloga y con la Asociación de Fútbol Argentino para profundizar en el tema.

Definiciones para tener en cuenta

¿Qué dicen jugadoras argentinas?

En 2012 fue promulgada la Ley de Identidad de Género que permite el cambio registral a través de un trámite administrativo sin necesidad de acreditar pericias médicas, intervenciones quirúrgicas o tratamientos hormonales. Esta legislación además incluye el derecho a la salud integral que permite, entre otras cosas, que las personas puedan recibir el tratamiento hormonal. Según los registros nacionales desde su sanción 12.655 personas modificaron su DNI y entre estas se encuentran Jessica Millaman y Jezzabelle Carranza.

Jessica es una de las mujeres que cambió la historia del deporte nacional. Si bien su conquista es una consecuencia de la lucha de generaciones anteriores, se convirtió en la primera deportista trans en poder competir con el género que se autopercibe.

Ella jugó al hockey desde los seis hasta los 10 años, cuando la incomodidad al participar con varones fue mayor que su amor por la disciplina. En ese momento su entorno no le permitió transicionar y tampoco pudo seguir jugando. Sin embargo, tras una larga lucha, regresó a las canchas. En 2012 se convirtió en la primera jugadora trans de Argentina en competir de manera federada.

“Nunca me autopercibí varón, pero amaba tanto el deporte que jugué desde los seis años hasta los 10. Ahí dejé porque ya no sentía hacer nada con los varones porque no me autopercibía como tal. Eso fue lo primero que dejé para respetarme a mi misma. No pude vivir la transición a esa edad por una familia homofóbica y una sociedad en la que era muy difícil plantear este tipo de cambios hace 25 años atrás. Recién me pude hacer cargo de mi transición a los 15 años”, relata.

A la hora de analizar el rendimiento deportivo de las mujeres trans cuando compiten con mujeres cis (aquellas cuya identidad de género y sexo asignado al nacer son el mismo) ​​explica: “Yo hago un deporte grupal entonces en cualquier deporte grupal siempre va a estar la que se destaca, la Lucha Aymar, la más o menos y es muy difícil ver una diferencia real. En todos los deportes siempre tuve ventaja a la hora de correr por ser flaca y alta, pero una chica viene y me mete el cuerpo y me deja tres metros afuera de la cancha. Yo meto cuerpo y no muevo a nadie por lo flaca que soy. En mi caso nunca vi una gran diferencia. También hay que tener en cuenta que yo volví a jugar a los 27 años. Si bien el cuerpo tiene memoria, sé que influye”.

Jezzabelle actualmente juega al fútbol en la Primera División y en un diálogo con Olé cuenta que para transicionar a su género autopercibido inició un tratamiento hormonal sin acompañamiento médico “simplemente nos dejábamos guiar por lo que decían otras compañeras”. En ese momento la Ley de Identidad de Género no existía y el boca a boca era el único método para informarse. “Quiero aclarar que las políticas públicas llegaron tarde para nosotras. En nuestro desarrollo adquirimos muchos patrones masculinos. No podemos compararnos una niñez trans”, remarca.

Mientras realizaba su tratamiento hormonal competía con varones, pero era víctima de distintas situaciones de discriminación. “Sufría muchas burlas por ser afeminada y me dejaban en el banco, era muy angustiante. Ahí fue que las chicas empezaron a llamarme para que pudiera divertirme jugando con ellas.Luego con la ley las políticas públicas comenzaron a fluir y allí empecé a competir después de una larga lucha en contra de muchos prejuicios. No sólo con las autoridades sino con las compañeras que también creían que por haber nacido nene tenía ciertas ventajas deportivas. Fue recién al empezar a jugar que se empezaron a dar cuenta de que mi cuerpo, mi fuerza, mi parte aeróbica y todas esas cosas eran algo parejo. No había una ventaja que vos decías ´Ah es una bestia como mete goles.Me va a chocar y romper toda’”, agrega.

La delantera de Deportivo Español, que actualmente se encuentra en el último puesto de la tabla de posiciones, analiza cómo repercutió el tratamiento hormonal para poder competir de manera profesional y asegura que en su caso no fue favorable. “Yo empecé a sentir que me faltaba algo para poder explotar. Hubo un tiempo relativo para que eso sucediera que fueron tres o cuatro años. Lo pude comprobar con mi propio cuerpo. Perdí mucha parte aeróbica, perdí fuerza. Lo que me quedó simplemente fue técnica y una fuerza pasiva, estática. Pero en lo que es la parte aeróbica me cuesta mucho”, explica.

“Mi techo no llega ni al 100% de lo que era antes. Entrenándome, incluso trabajando con nutricionistas, en los entrenamientos termino de la mitad del grupo para atrás. Me cuesta mucho no sólo por mi edad (43). Siempre me cuidé muchísimo. Pero después de cuatro años con tratamiento hormonal es muy difícil tener la fuerza que tenía cuando era nene”.

La AFA permite que las mujeres trans compitan siguiendo el reglamento anterior del Comité Olímpico Internacional: tener menos de 10 nanogramos de testosterona por mililitro de sangre, sin necesidad de hacerse una operación para el cambio de sexo. En ese sentido, la Jezzabelle manifiesta: “Los bloqueadores de testosterona son muy difíciles de llevar a menos de 10 nanogramos por sangre. Se necesita mucha cantidad y eso genera mucha carga hepática y problemas en la salud. Es bastante invasivo el tratamiento... No es fácil. Yo me hice hace cuatro años la vaginoplastia, dejé de tomar esos bloqueadores y me siento muy bien físicamente, pero desconozco ese rendimiento físico que tenía cuando era nene. Mi techo hoy es un 70% de lo que era antes”, cierra.

Luana Muñoz atiende el teléfono y se suma a dar su postura sobre el tema. La jugadora y referente de Racing se enfrentó con equipos integrados por mujeres trans en el torneo de Primera División de Fútbol Femenino y celebró la posibilidad de que la cancha sea un espacio más igualitario. “Personalmente la inclusión de mujeres trans en el deporte me pone muy contenta. Creo que es un paso más para seguir consiguiendo derechos y acercarnos más a un mundo más igualitario. No importa el género de la persona sino los derechos. Cuando nos tocó enfrentar equipos que estaban conformados por mujeres trans sin dudas fue algo nuevo para mi. Se sintió normal. No lo charlamos con mis compañeras, pero sí se sintió normal. Lo celebro mucho porque creo que el fútbol femenino es un espacio de inclusión y luchamos para que sea cómodo para cualquier persona”, explica.

Además de contar su experiencia, la ex River Plate cuestiona la necesidad de analizar la ventaja deportiva y como futbolista y militante de los derechos LGBTIQ+ (Lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales, Queers) expresa: “Si bien mi opinión no es científica, soy una simple jugadora, pero cuando nos tocó enfrentarnos a mujeres trans no se sintió ningún tipo de ventaja deportiva.El foco nunca estuvo puesto en eso. En ningún momento sentimos que existía una ventaja deportiva en ese tipo de cuestiones. Personalmente nunca me sentí cómoda debatiendo este tipo de cuestiones porque creo que todos deberían tener derecho a practicar el deporte o la profesión que les gusta. Me molesta que siempre haya un obstáculo para las minorías para quitar derechos o despreciar y desprestigiar el esfuerzo de una persona. A mi no me interesa si hay o no una ventaja deportiva, lo importante acá es que puedan practicar el deporte que les gusta y ya. Está bien que haya una disponibilidad de cuidado para todas, pero no me interesa si hay o no ventaja”.

 
Los tratamientos hormonales para poder competir
Cecilia Calvar es la jefa del Servicio de Endocrinología del Hospital Fernández y trabaja con quienes realizan tratamientos hormonales en pos de su género autopercibido. El proceso implica frenar la producción de hormonas del género asignado al momento de nacer e iniciar una terapia hormonal con las hormonas del género autopercibido.

Los tratamientos varían según la elección de la persona y asegura que no todos buscan los mismo cambios. “La terapia hormonal es individualizada para cada persona y sus deseos. Algunas buscan terapias quirúrgicas, otras no buscan ninguna y otras buscan terapias hormonales para afirmar el género. En las personas asignadas como varones al nacer incluye la terapia con hormonas femeninas y un inhibidor de la hormona masculina ya que es muy potente y se requiere cierta inhibición y ayuda para no tener que utilizar tantas dosis de hormonas femeninas. En general son las que tienen mayor deseo de cirugía de afirmación genital y más o menos se está al 70%. También hay otras cirugías de afirmación que no son la genital como la extirpación de la nuez de Adán, la colocación de prótesis mamarias, entre otras”, relata.

En relación a los efectos del tratamiento explica: “En general a corto y mediano plazo es muy bien tolerada, tiene muy baja tasa de efectos adversos. A futuro en las personas que reciben terapia de feminización hay un mayor riesgo de infarto, pero aumenta en relación con las mujeres cis género, pero no con los varones. Normalmente la mujer cis género tiene menor riesgo cardiovascular que el varón cis género. La mujer trans inicia terapia hormonal y termina teniendo un poco más de riesgo que las mujeres cis género pero les hubiese sucedido igual aunque no tuvieran la terapia hormonal. Con respecto a cáncer hasta el momento algunos estudios mostraron mayor riesgo de cáncer de mama en las mujeres transgénero en relación con los hombres cis género. El aumento es mínimo”.

Las distintas entidades deportivas buscan una manera de accionar para incluir a las personas trans en el deporte y los estudios científicos a largo plazo no abundan. Es por eso que Calvar asegura: “No tenemos respuesta al día de hoy. Todas las investigaciones en las que se basan las federaciones para poder aseverar que existe una ventaja deportiva están hechas comparando a las mujeres cis género con los hombres cis género. En los cuales claramente hay una ventaja deportiva. Sobre todo en algunas disciplinas, no en todas. En las que involucran la parte inferior del cuerpo, el hombre cis género tiene un ventaja deportiva con la mujer cis género. Otras como por ejemplo nadar, la equitación, tal vez no hay tanta ventaja deportiva. Si uno mira esas evaluaciones claramente el hombre cis género tiene más fuerza, más resistencia, menos tiempo de carrera y tiene una ventaja deportiva con la mujer cis. Por eso las disciplinas se diferencian por géneros”.

“Si uno se fija en los estudios de mujeres trans que no han sido deportistas de élite y que fueron evaluadas antes y después de iniciar la terapia hormonal, al año, lo que se ve es que si bien hay una mínima reducción de la fuerza, masa muscular y volumen, es mínima. No es mucho lo que se reduce. Pero si uno evaluara mujeres trans deportistas de élite que fueron entrenadas toda su vida, tal vez esos cambios sean completamente diferentes después de la terapia hormonal porque es otro tipo de músculo, otro entrenamiento y otra capacidad muscular. Ese es el estudio que nos falta”, remarca.

¿Qué dicen la AFA y el COI?

El Comité Olímpico Internacional fue variando sus exigencias y modificando sus regulaciones con el correr del tiempo. En 2015 la reglamentación determinaba que las personas trans que quisieran competir según su género autopercibido tenían que realizarse una cirugía de reasignación de sexo. Sin embargo, ese mismo año decidieron modificar esa reglamentación e implementar el conteo hormonal. Para poder competir en la categoría femenina, tenían que presentar estudios hormonales en los que probaran tener hasta 10 nanomoles de testosterona por litro en sangre tras haberse realizado un proceso hormonal.

Luego en noviembre del año pasado las reglas fueron revisadas y ante la falta de estudios científicos que probaran que existía una ventaja deportiva en una mujer trans al competir con mujeres cis género, decidieron que cada federación puede aplicar sus propios criterios de elegibilidad a partir de investigaciones específicas de cada deporte.

En el fútbol argentino decidieron regirse por la reglamentación de 2015 que permite la participación cuando cumplan con un nivel de testosterona por debajo de los 10 nanomoles. Fue con esta regulación que en diciembre de 2020 Mara Gómez, actual jugadora de Estudiantes de La Plata, se convirtió en la primera mujer trans en competir de manera profesional en el fútbol argentino.

Paula Ojeda, gerenta del Departamento de Equidad y Género de la Asociación del Fútbol Argentino.

“Ante el pedido de las mujeres jugadoras trans la asesoría legal de AFA estuvo trabajando, investigando y para tener el mejor entendimiento y mejor protección tanto de las mujeres jugadoras como también del juego, se llegó a la decisión de que cuando una jugadora con cambio de género solicita ser inscripta en el juego con el entendimiento del club, y la voluntad del club, se firma un convenio de buenas intenciones. La jugadora se compromete a que durante la duración del torneo responderá a los niveles de testosterona que indica el COI” , explica en un diálogo con Olé Paula Ojeda, gerenta del Departamento de Equidad y Género de la Asociación del Fútbol Argentino.

Sin embargo, la resolución de la FINA despertó la preocupación de distintos organismos LGBTIQ+ que la ven como un retroceso en términos de derechos conquistados. En ese sentido, Ojeda asegura que hasta que la FIFA no instale su propia reglamentación, seguirán en esta línea. “Hasta que FIFA no saque una resolución, a la cual desde AFA vamos a tener que atenernos, vamos a trabajar en esta línea y modificando si hay que modificar para bien de las jugadoras o para mal. Ojalá no sea así, pero me refiero ‘para mal’ en cuanto a los cambios que habíamos empezado a ejecutar. Hay un montón de estudios, porque estas cosas no las determina un dirigente deportivo ni los abogados/as. Los que dicen la verdad son los estudios médicos. Hay un montón que dicen que hay una variación deportiva, y otros dicen que no. Esto va a ir en continuo cambio, que no sé si será la resolución final o luego habrá otras modificaciones”, determina.

Olé

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