OPINIÓN. Desde el Norte, por Rubén Moreno

General 13 de noviembre de 2021 Por Editor

DESDE EL NORTE

Por RUBEN ANDRES MORENO DE LA ROSA

La historia de todo el subcontinente de América Latina, con los demás de países del mundo, ha sido compleja. Desde la Guerra de las Malvinas, que puso en conflicto a Argentina e Inglaterra, hasta el apoyo económico, política y militar de la Unión Soviética hacia Cuba en el medio de la Guerra Fría, esta región, desde sus primeros movimientos de independencia a principios del siglo XIX, se ha visto influenciada por la presencia de otros naciones y hasta la fecha ninguno ha tenido más peso que los Estados Unidos de América.

Esta influencia es profunda, se ha manifestado en muchos ámbitos y sin intención de agotarlos todos en este texto, se procederá a hacer un análisis breve sobre los que se consideran los aspectos más importantes en los que Norteamérica ha influido en el subcontinente, estos son: la política, la economía y la cultura. 

En primer lugar, tenemos la política. Estados Unidos a lo largo de los años ha influenciado los diferentes movimientos de transformación de la actividad política de los países de Latinoamérica, ya sea promoviendo movimientos revolucionarios, como fue el caso de México, mediante el apoyo al establecimiento de regímenes totalitarios como el de Fulgencio Batista o Augusto Pinochet o con el derrocamiento de regímenes democráticamente elegidos, como fue el caso de Jacobo Árbenz. En esta actividad, el país norteamericano ha trabajado constantemente para promover sus intereses políticos y económicos, especialmente durante la época de la guerra fría, y para ello ha llevado acatos para establecer gobiernos que sean favorables a sus intereses que incluyen, pero no se limitan a invasiones armadas. 

Lo que resulta interesante de estas acciones es que Estados Unidos siempre ha intentado justificarlas, ya sea ante la comundiad internacional o sus propios ciudadanos, bajo el argumento de que los ha llevado a cabo para proteger la libertad, la democracia, la justica y la igualdad, pero en la realidad, lo que parece es que trabaja activamente en contra de estas cuando no atienden a sus intereses.

Sin embargo, este intervencionismo, que en muchos momentos se asemeja más bien a prácticas colonialistas, no ha sido la única manera en la que Estados Unidos ha influido en la política de América Latina, tenemos por ejemplo la presencia de organismos internacionales como la Organización de los Estados Americanos (OEA). 

Esta instuición fue creada gracias a la fuerte insistencia de Norteamérica y tiene como objetivo establecer un sistema de derechos y obligaciones para los Estados que sea comunes para toda la región, sin embargo, su falta de firma de muchos tratados , su uso constante de reservas y su negativa al reconocimiento de sentencias de tribunales extranjeros o incluso la propia Corte Interamericana de Derechos Humana, hace parecer que este organismo y sistema de derehcos humanos funciona más bien como una forma de control sobre los procesos legislativos y judiciales en América Latina-

Si bien es cierto que se han creado herramientas para que haya un mayor reconocimiento de las garantías individuales de los ciudadanos, la efectividad de la OEA es hoy en día un tema fuertemente debatido que ha llegado incluso a instituciones de cooperación internacional como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y caribeños

El segundo punto para analizar es el aspecto económico, el cual va muy ligado con la política. Si bien es cierto que Estados Unidos históricamente ha fungido como un aliado comercial de suma importancia para toda América Latina, especialmente para México, el punto álgido de su influencia fue durante el siglo XX, especialmente durante la Guerra Fría en la cual Estados Unidos busco establecer el régimen capitalista a lo largo del subcontinente y erradicar cualquier forma de régimen nacionalista o de corte socialista mediante al apoyo a golpes de estado y movimientos contra gobiernos que finalmente se convirtieron en dictaduras de derecha.

Sin embargo, su principal punto de inflección fue durante lo que históricamente se conoce como la década pérdida de América Latina (1981-1991) en la cual la deuda externa contraída por los piases latinoamericanos había superado su capacidad de producción, por lo cual entraron en un proceso de recisión y se hico necesario adoptar el modelo económico del “Consenso de Washington” el cual prometía una recuperación de la estabilidad de Latinoamérica mediante la adopción de practicas neoliberales que incluían, pero no estaban limitadas a: la liberación del mercado, liberación de las tasas cambiaras, privatización de las empresas públicas, promoción de la inversión extranjera, mejores sistema de recaudación fiscal, creación de nuevos impuestos así como mayor prudencia en el gasto público que paso de destinarse a programas de apoyo social, educación y seguridad al pago de la sobre inflada deuda externa.

Sin embargo, este proyecto neoliberal, promovido además por el Fondo Moneta Internacional y el Banco Mundial, tuvo los efectos contrarios a los que se habían prometido, por la liberación del mercado, América Latina termino como competidor en un mercado mundial en el cual no tenían la posibilidad  de alcanzar con los niveles de producción y desarrollo de los países de Norteamérica y Europa, lo cual llevó a una erosión de la clase burguesa que se había establecido, el cierre de muchas empresas nacionales, procesos de devaluación masiva de las monedas latinoamericanas, mayores disparidades entre las clases sociales, el aumento de la economía informal y en general, el relegamiento de América Latina a un simple aportador de materias primas, las cuales alimentan a los grande procesos de industrialización en las potencias desarrolladas, para que luego estas les revendan productos más elaborado por dos o hasta tres veces mayor precio. 

Finalmente, el último aspecto a considerar es el ámbito cultural, el cual va muy de la mano con los procesos económicos. Si bien es cierto que ya desde el principio del siglo XX las grandes casas productoras de entretenimiento estadounidense promovían sus productos en la región, fue la liberación del mercado lo que finalmente permitió la llegada de los medios masivos de entretenimiento, lo que finalmente permitió una inundación de contenido en el mercado y que lentamente se fuera desplazando a las productoras nacionales por lo que hoy en Latinoamérica solo quedan las plataformas que en su momento tuvieron mayor poder o las que son financiadas por las autoridades.

Esto fenómeno tuvo fuertes impactos en la literatura, la música, las películas, la televisión, las historietas y a través de estas no solamente se fueron adaptando las perspectivas y valores con aquellos más cercanos a los Estados Unidos, incorporando a la cultura de América Latina sus con conos y signos, sino que también tuvieron impacto en la forma de hablar y entender la política y la economía, siendo Norteamérica el referente constante en cualquier proceso en estos ámbitos. 

Con todo esto, es posible concluir que Norteamérica ha tenido una fuerte impacto en el subcontinente de América Latina y para bien o para mal ha ido moldeando los diferente procesos políticos, económicos y sociales por los que este ha pasado y si bien es cierto que diferentes países han jugado un papel en mayor o menor medida en el proceso histórico de cada país, la presencia e influencia de Estados Unidos es muy difícil de negar. Sin embargo, la aparición de nuevas potencias y el creciente impacto de los países asiáticos, hacen pensar en que papel jugará América Latina en el contexto internacional y que nuevas transformaciones se generarán en el continente y en el mundo.  

 El presente es un artículo de opinión y no refleja, necesariamente, la opinión del editor.

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