
El arma secreta de Irán
Jóvenes Líderes NewsEl estrecho de Ormuz conecta el golfo Pérsico con el golfo de Omán y es una de las rutas más importantes para el tránsito de petróleo y gas. Este paso marítimo es utilizado por naciones ricas en hidrocarburos como Arabia Saudita, Irak, Irán, Kuwait, Catar, Emiratos Árabes Unidos (EAU), y Baréin, permitiéndoles acceder al mar Arábigo y al océano Índico. El estrecho, que tiene apenas 40 kilómetros de ancho en su punto más angosto, permite el paso diario de aproximadamente 21 millones de barriles de petróleo, lo que equivale al 20 % del consumo mundial de productos petrolíferos.

Además, Catar, el mayor exportador mundial de gas natural licuado (GNL), también depende de esta vía para enviar alrededor del 30 % del suministro global de GNL. Una interrupción en el tráfico marítimo por este estrecho afectaría directamente a mercados como India, China y países occidentales como Estados Unidos, que han aumentado su dependencia de los hidrocarburos del golfo Pérsico tras las sanciones impuestas al petróleo y gas ruso.
Irán y la amenaza de cerrar el estrecho
A lo largo de los años, Irán ha utilizado el estrecho de Ormuz como una herramienta de presión en su política exterior, especialmente en sus tensiones con Estados Unidos e Israel. En varias ocasiones, las autoridades iraníes han advertido sobre la posibilidad de bloquear el paso de barcos a través del estrecho. El comandante de la Armada de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica, Alireza Tangsiri, declaró en abril: "Podemos cerrar el estrecho de Ormuz, pero no lo estamos haciendo. Sin embargo, si el enemigo viene a perturbarnos, revisaremos nuestra política".
Sin embargo, el cierre del estrecho tendría repercusiones no solo en la economía global, sino también en la propia economía iraní, lo que hace poco probable que esta medida se prolongue en el tiempo, a menos que un conflicto armado de gran escala lo justifique.
El derecho internacional y las posibilidades de cierre
De acuerdo con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982, el estrecho de Ormuz es considerado un "estrecho internacional", lo que garantiza el derecho de tránsito de los buques comerciales. Sin embargo, Irán no ha ratificado esta convención y sostiene que solo reconoce el derecho de tránsito a los países que también han firmado el acuerdo, lo que excluye a Estados Unidos.
En caso de guerra, Irán tendría derecho a inspeccionar los buques que transiten por el estrecho, pero no podría bloquear completamente el paso según las normas internacionales. No obstante, la duda persiste sobre si Teherán se atrevería a tomar esta medida en caso de que las tensiones con Israel o Estados Unidos escalen a un conflicto militar.
Consecuencias de un posible cierre
Si Irán decidiera cerrar temporalmente el estrecho de Ormuz, el impacto en los precios del crudo sería devastador. Los expertos señalan que los precios podrían dispararse hasta los 400 dólares por barril, lo que desencadenaría una crisis económica mundial. A pesar de que existen algunas rutas alternativas de transporte de hidrocarburos en la región, estas son limitadas en capacidad. Los oleoductos de EAU y Arabia Saudita, que son los únicos países con rutas alternativas, solo pueden transportar entre 1,5 y 7 millones de barriles diarios, insuficientes para reemplazar el volumen que transita por el estrecho de Ormuz.
En definitiva, el estrecho de Ormuz sigue siendo un punto neurálgico en la geopolítica energética mundial, y su control es una poderosa herramienta que Irán podría utilizar en sus tensiones con Israel y otras naciones. Sin embargo, el riesgo de represalias económicas y diplomáticas hace que cualquier cierre total del estrecho sea una medida extremadamente costosa, tanto para Irán como para la comunidad internacional.
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