¿Religión o política?

Opinión 04/09/2023 Raúl Quintana Selleras

Micah Watson, especialista en estudios religiosos, escribió un artículo en 2007 sobre el libro The Stillborn God: Religion, Politics, and the Modern West. Fue muy interesante corroborar cómo la religión y la política están emparentadas de manera estrecha, incluso en niveles insospechados. Mark Lilla —el autor del libro— ofrece información sin duda valiosa acerca de la religión, aunque se tenga la impresión de que posee una voz sesgada en cuanto al tema.


The Stillborn God, o en su traducción al español, El Dios nacido muerto, es una consideración que le da la bienvenida a una cuestión de suma importancia (Watson): ¿Pueden ser compatibles la religión y la política? La visión de Lilla establece una contradicción con Hobbes (filósofo del período de la Ilustración), potenciando el papel de la religión dentro de la sociedad. Sin embargo, según Micah Watson, el libro muestra discrepancias relevantes entre la religión y la política que amplían el espectro de la polémica entre sus divergencias, comparaciones y entrecruzamientos. Mediante el empleo de profundas opiniones, conclusiones justificadas y ejemplos atractivos, el autor defiende la relevancia de la religión y su función en la configuración del hombre histórico desde sus fundamentos como ser social. Además, señala cómo la relación volátil entre religión y política ha sido insertada de forma definitiva cambiando las perspectivas occidentales para siempre.

Independientemente de la existencia de algún sentido de comprensión o amplitud entre la política y la religión por la riqueza de miradas y complementariedades, el nexo entre ellas sigue siendo frágil y, por lo tanto, vulnerable de interpretaciones.

Así, Lilla ha sido influenciado por Hobbes, quien fue el artífice de “La Gran Separación” (Watson). Básicamente, la teoría de Hobbes establece que los países pueden garantizar su seguridad política al dividir las instituciones religiosas de las ramas políticas, con el objetivo de configurar un tipo de gobierno secular. En esencia, Hobbes reubicó el papel de Dios dentro del aparato político: los hombres ocuparon el lugar de Dios.

Las ideas de Lilla son relevantes y su prosa es bastante convincente. Por ejemplo, aplica el concepto de empatía a sus puntos de vista cuando toma en consideración las opiniones de creyentes y no creyentes por igual. En ese momento, su confiabilidad como escritor e investigador aumenta, mientras que su perspectiva fortalece su consistencia.

Lilla analiza de qué forma “traer de nuevo a Dios a la ecuación política, puede muy bien ser un elemento permanente de la condición humana” (Watson). Sin embargo, en su planteamiento cometió varios errores, por ejemplo, en la interpretación sobre los asuntos de la Iglesia y el Estado dentro de los Estados Unidos, puesto que el nexo establecido entre ellos está respaldado por una “estructura constitucional sólida” (Watson), una libertad y tolerancia religiosa, así como una comprensión textual cristiana del Nuevo Testamento:

“Todos deben someterse a las autoridades gobernantes, porque no hay autoridad sino la que Dios ha establecido. Las autoridades que existen han sido establecidas por Dios. En consecuencia, el que se rebela contra la autoridad se rebela contra lo que Dios ha instituido, y los que así lo hagan, traerán juicio sobre sí mismos” (San Pablo, Romanos 13:1-2).

The Stillborn God representa un valioso análisis sobre las relaciones entre religión y política en Occidente, ampliando la mirada sobre sus inesperadas correspondencias. La comprensión cabal de este complejo y rico dinamismo también contribuye a una verdadera certeza de nuestra historia como herederos y partícipes. En mi opinión, los puntos de vista de Lilla son apropiados y vitales para el campo de los estudios religiosos, por la razón de que posee múltiples disciplinas involucradas en el proceso de investigación que permiten no sólo enriquecer la polémica, sino arrojar información valiosa sobre sus componentes históricos.

Para mí, la religión y la política deben estar separadas, aunque debe prevalecer un sentido de tolerancia entre ellas. No existe un punto medio entre el materialismo y el idealismo, de la misma manera que no puede haber un punto medio entre la Iglesia y el Estado. Por error, la frase ‘In God We Trust’ está impresa en billetes de dólares estadounidenses: ¿es eso hipocresía? Creo que sí lo es.

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Trabajos citados
Watson, Micah. “The Stillborn God: Religion, Politics, and the Modern West (Book
Review).” Journal of Church and State 50.1 (Wntr 2008): 158 (3). Academic
OneFile. Gale. Florida International University. 9 Mar. 2009.
Saint Paul. “Romans 13:1-2 (New International Version).” The Bible.
<http://www.BibleGateway.com/passage/?search=Romans%2013:1-
2&version=31>

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Dr. Raúl Quintana Selleras (Cuba, 1984) tiene una licenciatura en artes y letras en teología y un certificado en el estudio de la espiritualidad por la Universidad Internacional de la Florida. Además, posee una maestría en ciencias informáticas por la Universidad de Texas en Arlington y un doctorado en gerencia de ingeniería por la Universidad George Washington. Publicó su libro Filosofía Fragmentada: La Mediocridad y la Genialidad con la Diputación Foral de Álava en el 2018, recibiendo el Premio de Ensayo Becerro de Bengoa en su vigésimo novena edición. Además, publicó Cuenta hasta diez con la editorial DX Varos en el 2023.

Sitio web: https://raulqs.com/
Twitter: https://twitter.com/RaulQsAuthor

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