"Eso es asqueroso, las familias son papás y mamás", el discurso de un niño de 9 años

General 25 de marzo de 2022 Por Editor
El discurso de un niño que recorre el mundo. Por Carme Chaparro

Mis sobrinos tienen una mamá. Y una mami. No son niños con ningún trauma o complejo. No son niños que se pregunten qué pasa en su familia. O por qué mamá y mami son dos chicas -como las llaman ellos-, y no chica y chico como las de casi todos sus amigos. Les da igual. Es algo absolutamente natural, como tener el pelo rubio o moreno. Liso o rizado. Corto o largo.

Es algo natural hasta que otros niños empiezan a ponerles objeciones. Son niños que no hacen más que repetir lo que escuchan en su casa, copiar patrones de sus padres. Que menudas asquerosas las lesbianas. Que eso no es una familia. Que pobres niños sin padre. Que así no pueden crecer normales. Que no se puede permitir.

Y muchos otros "que".


Son los "que" con los que la gente que se considera normal construye un muro entre ellos y los demás. El muro de la superioridad. La supremacía, al fin. ¿Les recuerda al nazismo? Sí, a mí también.

"Al volver del colegio el otro día mi hijo me preguntó por qué éramos lesbianas y por qué eso era malo", me comentaba el otro día una mujer a durante un congreso virtual. Lo que ese niño había vivido hasta entonces con absoluta normalidad, estaba siendo cuestionado por algunos niños de clase, y el niño no tenía armas para defenderse porque nunca había pensado que él era diferente a los demás, o que su familia tenía algo de extraño. Dos mamás. ¿Y qué? Esa madre estaba buscando herramientas para que su hijo pudiera desmontar el discurso supremacista de algunos de sus compañeros, pero también, y lo más importante, que no se sintiera un niño diferente a los demás.

Hace poco, en clase de la hija de otra amiga -9 años- estudiaron el aparato reproductor de los seres humanos y cómo se conciben los hijos. La niña levantó la mano para decir que en algunos casos hay mujeres que consiguen quedarse embarazadas porque "les inyectan semen con una jeringuilla, porque a veces son dos mamás sin papá las que tienen hijos". Uno de los compañeros, recordad, 9 años, se levantó indignado: "eso es asqueroso, las familias son papás y mamás". Ese niño no había llegado de manera autónoma a esa conclusión: era el mensaje aprendido en casa.

Luego nos sorprendemos de la Carta a la Directora de El País que envió esta semana un adolescente homosexual, contando la cantidad de insultos y vejaciones que vivía prácticamente todos los días en su centro escolar. En España. En el año 2022. No puede ser, decían en la radio, y en las tertulias televisivas.

Sí, sí que puede ser. Es la España de los muros, la España intolerante, que algunos levantan con banderas más grandes que su empatía. La España que vuelve a echar raíces hacia un pasado que creíamos haber dejado atrás.

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