
Tiene 16 años y viajó a Estados Unidos para diseñar cómo podría vivir la humanidad en el espacio
Jóvenes Líderes NewsHasta hace apenas unos meses, Zayaan Abdurahman nunca había subido a un avión ni había salido de Sudáfrica. A comienzos de agosto regresó a su país después de una experiencia completamente diferente: participar en Estados Unidos de una competencia internacional en la que estudiantes de todo el mundo deben imaginar y diseñar cómo podrían vivir los seres humanos fuera de la Tierra.

Zayaan es estudiante de Grade 11 de Mondale High School, en Mitchells Plain, Ciudad del Cabo. Su historia comenzó a llamar la atención cuando fue seleccionada entre más de un centenar de estudiantes para representar a Sudáfrica en la International Space Settlement Design Competition (ISSDC). El propio Parlamento sudafricano reconoció oficialmente su logro y registró que tenía 16 años al momento de su selección.
Pero la historia acaba de sumar un capítulo todavía más importante: el equipo del que formó parte terminó ganando la competencia internacional.
Diseñar una ciudad fuera de la Tierra
La competencia busca acercar a estudiantes de secundaria a desafíos similares a los que podrían enfrentar ingenieros y profesionales de la industria aeroespacial.
No se trata simplemente de dibujar cómo imaginan una ciudad futurista.
Los participantes se organizan como si integraran compañías aeroespaciales y deben responder a una solicitud de propuestas para desarrollar un asentamiento espacial. El trabajo contempla cuestiones como estructuras, sistemas de soporte vital, automatización, factores humanos y estrategia empresarial.
Eso significa pensar dónde vivirían las personas, cómo obtendrían los recursos necesarios para sobrevivir, qué infraestructuras necesitarían y cómo funcionaría una comunidad humana alejada de nuestro planeta.
En las finales nacionales sudafricanas, celebradas el 30 y 31 de marzo de 2026 en la Universidad de Ciudad del Cabo, 109 estudiantes provenientes de nueve escuelas recibieron el desafío de diseñar una ciudad en la Luna.
Tuvieron apenas 24 horas para organizar sus equipos y desarrollar una propuesta.
Zayaan destacó durante aquel proceso y consiguió algo extraordinario: ser seleccionada para integrar el primer equipo sudafricano que participaría de la instancia internacional.
De Mitchells Plain a Florida
La oportunidad tenía además un enorme significado personal.
Según medios sudafricanos, antes de ser seleccionada Zayaan nunca había viajado en avión ni había salido de su país. Para poder realizar el viaje fue necesario incluso conseguir apoyo económico mediante una campaña comunitaria.
Su destino sería Estados Unidos.
Las finales internacionales se desarrollaron entre el 30 de julio y el 2 de agosto de 2026, con actividades en el Kennedy Space Center y Walt Disney World Resort, en Florida.
Allí, los jóvenes sudafricanos se encontraron con estudiantes provenientes de numerosos países.
Las cifras muestran la dimensión del desafío: participaron 238 competidores de 17 países, acompañados por más de un centenar de voluntarios. Sudáfrica participaba por primera vez y su delegación era además la única procedente del continente africano.
Y terminaron ganando
Lo que comenzó como una experiencia educativa terminó convirtiéndose en un resultado histórico.
Zayaan y sus compañeros sudafricanos participaron dentro de la estructura de equipos internacionales propia de la competencia y formaron parte de la propuesta que resultó ganadora de la International Space Settlement Design Competition 2026.
La prensa sudafricana informó esta semana que los siete estudiantes del Western Cape regresaron con la victoria en la primera participación de Sudáfrica en la competencia.
Para Zayaan, significaba mucho más que una medalla.
Era también representar a un continente entero.
“Estoy extremadamente feliz de haber podido representar a Sudáfrica y hacer sentir orgulloso a mi país”, expresó la joven tras la competencia, destacando además que eran el único equipo africano presente.
Una estudiante entre futuros ingenieros
La experiencia también muestra hasta dónde puede llegar una oportunidad educativa cuando los estudiantes son enfrentados a problemas que normalmente parecerían reservados para profesionales.
En este tipo de competencias no basta con saber matemáticas o física.
Los participantes necesitan trabajar bajo presión, defender decisiones, colaborar con personas que no conocen, distribuir responsabilidades y combinar conocimientos de ingeniería, negocios y factores humanos.
La propia organización sudafricana define el programa como una simulación de la industria destinada a desarrollar capacidades STEM, liderazgo y trabajo en equipo.
Y en el caso de Zayaan, el recorrido resulta todavía más llamativo por el punto desde el que comenzó.
Pasó de participar en una competencia escolar en Ciudad del Cabo a viajar miles de kilómetros para trabajar junto a jóvenes de distintos países pensando en uno de los mayores desafíos del futuro: cómo construir lugares capaces de albergar seres humanos más allá de nuestro planeta.
Del primer avión a una competencia espacial
Zayaan todavía está en la escuela secundaria. No es ingeniera aeroespacial ni trabaja para la NASA, y la ISSDC es una competencia educativa independiente, aunque sus finales se desarrollen con actividades vinculadas al Kennedy Space Center.
Pero precisamente allí está la fuerza de su historia.
Con solo 16 años fue capaz de ganarse un lugar entre los representantes de su país, viajar por primera vez fuera de Sudáfrica y terminar formando parte de un equipo ganador en una competencia internacional de ingeniería espacial.
Hace unos meses nunca había subido a un avión.
Hoy ya sabe lo que significa sentarse junto a jóvenes de distintas partes del mundo e intentar responder una pregunta que durante generaciones perteneció principalmente a la ciencia ficción: cómo podría vivir la humanidad fuera de la Tierra


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