
Un ingeniero mexicano desarrolla microesferas magnéticas con potencial para atacar tumores mediante calor
Jóvenes Líderes NewsUn joven ingeniero mexicano participa en el desarrollo de una tecnología que podría abrir nuevas posibilidades para tratar tumores de una manera más localizada y reducir el daño sobre los tejidos sanos.
Jesús Molinar-Díaz, egresado de Ingeniería Biomédica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, es el primer autor de una investigación sobre microesferas porosas de vidrio cerámico capaces de responder a campos magnéticos. El trabajo fue desarrollado en la Universidad de Nottingham, en el Reino Unido, junto con especialistas de distintas instituciones científicas.

La investigación fue publicada en 2023 en la revista científica Advanced Materials Interfaces. El equipo consiguió producir por primera vez este tipo de microesferas mediante un procedimiento rápido denominado esferoidización por llama, en el que una mezcla de materiales es expuesta a altas temperaturas hasta adquirir una forma esférica y porosa.

Calor concentrado en el lugar del tumor
La innovación se basa en un procedimiento conocido como hipertermia magnética. En esta estrategia, materiales ferromagnéticos son colocados en una región determinada y posteriormente expuestos a un campo magnético alterno.
La interacción genera calor localizado. El objetivo es elevar la temperatura del tejido tumoral lo suficiente como para debilitar o destruir las células cancerígenas, procurando afectar lo menos posible a las células saludables que se encuentran alrededor.
Durante las pruebas de laboratorio, las microesferas desarrolladas por el equipo de Molinar-Díaz alcanzaron de forma estable una temperatura de 41,9 grados, un resultado considerado prometedor para futuras aplicaciones de hipertermia magnética localizada.

A diferencia de determinadas nanopartículas magnéticas, estas microesferas tienen dimensiones de entre aproximadamente 125 y 212 micrómetros y contienen pequeños dominios de magnetita distribuidos dentro de una matriz de vidrio cerámico.
Una estructura que también podría transportar tratamientos
Otro de los aspectos relevantes es su elevada porosidad. Los diminutos espacios presentes dentro de las microesferas podrían utilizarse en el futuro para incorporar medicamentos, sustancias biológicas o células y liberarlos en una región específica.
Esto permitiría imaginar una plataforma que combine varias funciones: producir calor para atacar células tumorales, administrar agentes terapéuticos de manera localizada y colaborar con la regeneración del tejido afectado.
La investigación destaca especialmente su posible uso en tumores óseos. Después de eliminar un cáncer de hueso, los médicos también deben afrontar la pérdida o el deterioro del tejido. Una plataforma elaborada con materiales bioactivos podría contribuir simultáneamente al tratamiento del tumor y a la recuperación ósea.
En pruebas realizadas con células derivadas de osteoblastos humanos, responsables de formar hueso, los materiales mostraron resultados favorables de citocompatibilidad. Las células consiguieron adherirse a la superficie de las microesferas, un indicio inicial de que el material puede resultar adecuado para futuras aplicaciones biomédicas.
Una investigación todavía experimental
Aunque los resultados son prometedores, la tecnología aún se encuentra en una etapa de laboratorio.
Las microesferas no fueron probadas como tratamiento contra el cáncer en seres humanos y el estudio tampoco demuestra todavía que puedan transportar medicamentos hasta un tumor dentro del organismo. Esa posibilidad surge de las características porosas del material y deberá comprobarse mediante nuevas investigaciones.
Los propios científicos advierten que será necesario estudiar su funcionamiento bajo condiciones clínicas, determinar cómo podrían introducirse en el cuerpo y evaluar su seguridad y eficacia antes de pensar en ensayos con pacientes.
El avance, por lo tanto, no representa una cura inmediata contra el cáncer, pero sí una plataforma científica real que podría contribuir al desarrollo de tratamientos más precisos, menos invasivos y capaces de integrar terapia y regeneración.
Desde Ciudad Juárez hasta los laboratorios británicos, el recorrido de Jesús Molinar-Díaz demuestra cómo la formación científica y la cooperación internacional pueden transformar una idea en una investigación con potencial para afrontar algunos de los desafíos más complejos de la medicina.


Joven mexicano crea un sistema para encontrar personas desaparecidas en las primeras 72 horas críticas

Un joven científico mexicano recibe uno de los premios científicos más importantes de la UNESCO por su investigación sobre ecosistemas marinos

Un joven ingeniero argentino fue distinguido como el mejor "investigador joven" de la Argentina por una innovación que busca transformar la construcción

Bernice Dapaah: la emprendedora que transforma bambú en bicicletas para impulsar la educación y el desarrollo sostenible
Un estudiante canadiense creó una tortuga robótica que detecta microplásticos en el agua
Un diminuto implante cerebral busca abrir un nuevo camino para tratar la depresión resistente

Un ingeniero mexicano desarrolla microesferas magnéticas con potencial para atacar tumores mediante calor

Ella es Sara Wang, una de las docentes más jóvenes de la Universidad de Nottingham que prepara los aviones del futuro


