La salud mental desplazó al cáncer como la principal preocupación sanitaria a nivel mundial, según un estudio realizado en 31 países. El creciente impacto de la ansiedad, el estrés y otros trastornos emocionales, especialmente entre los jóvenes, plantea uno de los mayores desafíos de nuestra época y obliga a repensar cómo cuidamos el bienestar de las nuevas generaciones.