Mientras la mayoría de los estudiantes termina la secundaria preparando exámenes, un grupo de jóvenes mendocinos elaboró un vino propio desde el viñedo hasta la botella. El proyecto, desarrollado en la Escuela de Agricultura de la Universidad Nacional de Cuyo, demuestra cómo la educación práctica puede transformarse en un producto real con identidad, calidad y proyección comercial.