Por qué la reina Isabel II le pidió a Barack Obama que se fuera de una cena oficial

General 03 de diciembre de 2021 Por Editor
Sucedió durante un encuentro que compartieron en el Reino Unido en mayo de 2011; la actitud del expresidente estadounidense que “molestó” a la reina

En el marco de una visita de Barack y Michelle Obama al Palacio de Buckingham en mayo de 2011, la reina Isabel tuvo que pedirle al entonces presidente de los Estados Unidos un favor. Al parecer, la monarca le dijo que se retirara de la cena oficial que estaban dando en su nombre. ¿El motivo? ella tenía sueño y quería irse a la cama a dormir lo más pronto posible.

No importa cuán encantadores puedan ser los Obama en sus relaciones sociales: la reina es una leal servidora de la disciplina y ni su presencia ni la de ninguna otra persona iban a cambiar sus planes cotidianos de irse a dormir en un determinado horario.

En declaraciones al sitio Insider, el excanciller del Reino Unido, George Osborne, dio detalles de lo ocurrido en aquel encuentro hace más de una década: “Estábamos en el banquete estatal en Inglaterra para Barack Obama. La reina se me acercó y me dijo: ‘¿Le diría al presidente que es tarde y quiero ir a la cama?’”.

El exfuncionario aseguró que en ese momento se sintió “horrorizado” de tener que ser el encargado de darle ese mensaje a Obama, ya que según percibió, la estaba pasando de maravillas en el encuentro. “Decía ‘Oh, Dios mío, voy a ser la persona que tiene que ir y decir que se vaya a casa’”, recordó.

La salud de la reina Isabel
Si bien aquella ocasión sucedió hace diez años y la reina siempre tuvo muy organizadas sus actividades para gozar de buena salud, con el paso del tiempo, debió ser muy estricta en sus horarios y eventos. De hecho en octubre de este año, pasó una noche hospitalizada porque debió someterse a una serie de estudios. Al tener los resultados, sus médicos le recomendaron que hiciera reposo, algo que si bien es lo previsto para cualquier paciente, generó preocupación en la familia real.

Con el intrínseco sentido del deber en su espíritu, la monarca hizo caso a los especialistas y se retiró a descansar durante unos días al castillo de Windsor. Durante esas semanas, tuvo que suspender compromisos públicos en los que fue reemplazada por su hijo Carlos.

La soberana también se perdió de participar en el domingo del recuerdo de los caídos británicos en las dos guerras mundiales y en los conflictos bélicos que se sucedieron luego. En este caso, Isabel II no pudo estar en el Cenotafio debido a una torcedura de espalda.

 

LA NACION

Editor

www.culred.com

Te puede interesar