Estas son las 6 preguntas más difíciles que te harán en una entrevista de trabajo y cómo responderlas sin fallar

General 29 de junio de 2021 Por Editor
Al oírlas muchos postulantes se incomodan y temen decir algo que los perjudique. Qué frases evitar.

Es mucho lo que hay en juego en una entrevista de trabajo. De lo que se diga -o se omita- en esa breve charla depende nada menos que salir del desempleo, o conseguir un mejor sueldo. En medio de los nervios, el temor a "hablar de más" o "echarse tierra" siempre está, pero se potencia ante ciertas preguntas especialmente difíciles.

¿Cómo explicar, por ejemplo, por qué fui echado de un trabajo anterior? ¿Qué monto habría que decir ante la consulta sobre cuánto pretendo ganar, para no ser descartado por "caro" pero tampoco "regalarse"?

¿Cómo hablar de los propios defectos sin caer en "sincericidios"? ¿Cómo hablar de conflictos que tuve en otros empleos sin quedar como alguien conflictivo? ¿Y hasta qué punto contar sobre la vida personal y los proyectos?

Es muy posible que durante una entrevista el reclutador indague sobre asuntos como esos, que pueden generar incomodidad. Y hay que estar preparados para responder rápido y bien​.

¿Pero qué decir y de qué manera? Clarín consultó sobre el tema a especialistas en selección de personal de dos grandes consultoras en RRHH: Adecco y Randstad.

Y también a profesionales de dos ONG que ayudan a la gente a conseguir empleo: Diagonal Asociación Civil (dedicada a la reinserción de los mayores de 45 años) y el Servicio de Empleo AMIA (la mayor bolsa de trabajo privada del país).

Con sus consejos se elaboró la siguiente guía sobre qué conviene decir y qué respuestas hay que evitar ante las seis preguntas más difíciles.

1. La causa del desempleo: "¿Por qué renunciaste?", "¿Por qué te desvincularon?".
Por qué lo preguntan. Para saber qué pasó, pero también para conocer cómo la persona interpretó lo ocurrido y cómo se refiere a sus empleadores anteriores.

Qué errores evitar:

Nunca hay que mentir: los entrevistadores son muy hábiles para detectar falsedades e incongruencias, y tienen muchas maneras de chequear lo dicho.

Aunque no hay que ocultar nada, tampoco hay que explayarse más de la cuenta sobre experiencias negativas, situaciones en las que se actuó mal y defectos propios.

No hay poner todas las culpas fuera de uno (la pandemia, la crisis, un mal jefe): denota falta de autocrítica.

No hay que hablar pestes de la empresa anterior ni de ex jefes. "Algún día podría referirse así a nosotros", pensará el reclutador.

Cómo conviene responder:

Contar sincera y sintéticamente el motivo del despido o la renuncia, evitando palabras con connotación negativa (como "lamentablemente", "por desgracia"). 
Destacar lo que se aprendió de la situación de desempleo, de cara al futuro.

Rescatar lo positivo: por ejemplo, que se usó el tiempo libre para retomar la actividad física, adquirir nuevas habilidades (vinculadas al puesto pretendido) y prepararse para un nuevo desafío.

"Una forma de responder es mencionar las expectativas laborales que tuvimos a lo largo de nuestro recorrido profesional. Por ejemplo, decir 'decidí cambiar de trabajo porque buscaba un crecimiento y allí no tenía chances de proyección", propuso Verónica Albajari, coordinadora general del Servicio de Empleo AMIA (SEA).

Otras explicaciones sinceras y sintéticas pueden ser: "hubo una reducción de personal", "no me servía económicamente" o "la función no coincidía con mis intereses".

"Hay que contar lo que pasó, pero con tono positivo y mirada hacia delante. Si me maltrataban, podría decir que el clima laboral no era el mejor, sin más detalles. O que faltaba un liderazgo claro, en vez de criticar a un jefe", añadió María Sol Tenca, gerente de Selección, Capacitación y Desarrollo de Randstad para Argentina y Uruguay.

2. La pretensión salarial: "¿Cuánto te gustaría ganar?".
Por qué lo preguntan. Para saber si la empresa, con el presupuesto disponible para el puesto, podría pagarle al candidato una remuneración que lo conforme. Y también para no ofrecerle mucho más de lo que desea, aun si la compañía pudiera abonarle más.

Qué dilemas genera. El postulante teme decir un monto demasiado alto que lo deje afuera por "caro". Pero también uno muy bajo que le haga perder la chance de ingresar con un buen salario.

Cómo conviene responder:

Hay que mostrarse más interesado por el trabajo que por la remuneración: "¿cuánto voy a ganar?" no debería ser la primera pregunta que haga el candidato. Lo mejor es esperar a que el selector de personal saque el tema y consulte cuál es el salario pretendido.
Antes de la entrevista, investigar cuánto se está pagando en promedio en el mercado a quienes ocupan puestos como el buscado. En muchos sectores, eso figura en un convenio colectivo. Webs como Glassdoor o Elsalario también aportan valores de referencia. No habría que alejarse mucho de eso.

Al expresar la remuneración deseada, mejor que responder un número exacto es mencionar con sinceridad una franja: decir entre qué montos está lo que se desea ganar.

Tras mencionar el rango, conviene mostrarse abiertos y flexibles a charlarlo, y no temer preguntar por las compensaciones no monetarias que la empresa ofrece (cobertura médica, gimnasio, vouchers de súper, etc.).
3. Detalles de la vida personal: "¿Con quién vivís?", "¿Cómo es tu familia?", "¿Tenés hijos o pensás tenerlos?"
Por qué lo preguntan. Para "romper el hielo" al inicio de la entrevista, conocer cómo se organiza la persona en su vida cotidiana y qué red de contención tiene ante un eventual problema. Y saber si algo de todo eso podría afectarlo en el trabajo.

Qué dilemas genera. Muchos temen que revelar ciertos aspectos de su vida privada los coloque en desventaja, al ser víctimas de discriminación o de prejuicios. Por ejemplo, que pudieran no tomar a una mujer que planea tener hijos. O a alguien que está en pareja con una persona del mismo sexo.

Cómo conviene responder. Negarse a contestar esas preguntas (así como cualquier otra en la entrevista) no es recomendable. Tampoco es buena idea mentir.

Bastará con dar la información mínima, sin mucho detalle y sin traer al diálogo temas complicados (como "me estoy separando", "tengo un hijo muy enfermo", etc.).

4. Proyectos y ambiciones: "¿Cómo imaginás tu carrera?", "¿Cómo te ves en 5 o 10 años?"
Por qué lo preguntan. Para saber qué expectativas de progreso tiene la persona y en qué medida son compatibles o no con el puesto.

Cómo conviene responder. Mencionar objetivos que hablen de la intención de desarrollarse en lo profesional, pero que sean realistas y no delaten una ambición excesiva.

Qué errores evitar:

No hay que mencionar metas cuyo cumplimiento implicaría dejar el puesto al que se aspira. Por ejemplo, irse a vivir a otro país o iniciar un emprendimiento en otra actividad.
No hay que responder simplemente "no tengo idea". Si no se tiene una visión a 5 o 10 años, está bien decirlo, pero de inmediato habrá que contar proyectos de más corto plazo que uno sí sabe que le gustaría concretar.
5. Los conflictos: "¿Tuviste un jefe difícil?", "¿Qué situaciones te enojan y cómo las manejás?"
Por qué lo preguntan. Para saber qué habilidades tiene el candidato para relacionarse, resolver conflictos, negociar y controlar sus reacciones.

Qué dilemas genera. El entrevistado teme quedar como conflictivo si cuenta demasiado. Pero si dice que nunca tuvo problemas con nadie eso podría ser poco creíble.

Cómo conviene responder. Omitir la mención de experiencias que hayan implicado reacciones impulsivas e insultos por parte del postulante. Tampoco hay que centrarse en la crítica y en la bronca con los ex jefes, sino en cómo se resolvieron los problemas y en cómo se logra mantener la calma en las peores situaciones.

"Sin evadir la pregunta, hay que contestar siempre de manera positiva. Y teniendo ejemplos concretos para dar", aconsejó Silvia Cacabelos, licenciada en Relaciones del Trabajo y responsable de Vinculación Laboral de Diagonal Asociación Civil.

"Sin 'matarlo', de un ex jefe se podría contar por ejemplo que 'no comunicaba del todo bien' o que 'yo sentía que no confiaba mucho en mí'. Pero luego destacar que 'hallé la forma de conversarlo, lo pudimos encarrilar y él me terminó agradeciendo que lo ayudé a crecer como líder", graficó.

6. La autocrítica: "¿En qué aspectos deberías mejorar?", "¿Qué creés que vas a padecer en este trabajo?"
Por qué lo preguntan. Se busca saber cómo la persona se reconoce a sí misma y si es capaz de distinguir en qué necesita trabajar para superarse, una "habilidad blanda" considerada fundamental.

Qué dilemas genera. La persona teme admitir defectos que la hagan parecer poco apta para el puesto. Pero, a la vez, si sólo menciona debilidades irrelevantes, corre el riesgo de parecer carente de autocrítica.

Qué errores evitar. Lo más complicado es admitir flaquezas en habilidades que sean muy necesarias para el puesto.

"Un postulante a jefe no debería reconocer que le cuesta delegar, ni una secretaria que es desorganizada​ o impuntual. Asimismo, en el área comercial no habría que decir 'me cuesta llegar a los objetivos', 'me frustro rápido' o 'no tolero la presión'", ejemplificó Cacabelos.

Cómo conviene responder. Hay que mencionar debilidades que no impidan cumplir bien las tareas, que no afecten a otras personas y que a la vez sean posibles de superar, agregando de qué manera se está intentando cambiar.

"Se pueden mencionar cualidades algo exageradas que al empleador le gusten, como la de ser extremadamente meticulosos, detallistas o autoexigentes", sugiere Carla Cantisani, directora de Servicios para Adecco en Argentina y Uruguay.

"Si en casa soy desordenado y tengo todo tirado, pero en el trabajo no, no suma mencionarlo. Si no me gusta trabajar en equipo, tampoco. Y al indicar una oportunidad de mejora, hay que mostrar que no le impacta a nadie más que a uno mismo", agrega.

Por ejemplo, si se menciona que uno es demasiado perfeccionista, aclarar a continuación que eso no llega hasta el punto de no poder entregar los trabajos a tiempo.

Cantisani concluye: "Se trata simplemente de ser estratégico y buen vendedor de uno mismo. Y de no usar palabras negativas que generen en el otro palabras negativas".

Fuente: Clarín

Editor

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