Curada una paciente de depresión profunda mediante estimulación craneal

General 05 de octubre de 2021 Por Editor
Investigadores de la UCSF identifican un biomarcador de la enfermedad y una región cerebral que, si se estimula, alivia los síntomas más severos

“Había llegado al final. Me era muy difícil resistir a los impulsos suicidas que tenía. Cada día era una verdadera tortura”. Sarah, de 36 años, había sido diagnosticada de depresión profunda resistente, una enfermedad que había comenzado a padecer en la infancia. Ahora lleva 15 meses libre por completo de síntomas tras haber recibido un tratamiento personalizado de estimulación craneal, el primero de este tipo que se aplica en trastornos psiquiátricos y neurológicos.

Una mujer de 36 años se ha convertido en la primera paciente tratada con éxito mediante estimulación craneal personalizada de una depresión profunda. Maurice Ramirez, UCSF

“Cuando empecé a tratarme, sentí un enorme alivio y pude empezar a ver la depresión como una pesadilla lejana, como algo que no sucedía por mi culpa, sino que era una enfermedad y se podía tratar. Era capaz de tomar decisiones, de ser de nuevo yo, de recuperar mi vida”, recuerda esta mujer que lleva implantado en el cráneo una especie de “marcapasos” capaz de identificar el momento preciso en que experimentará síntomas de la enfermedad y de generar al instante una pequeña descarga eléctrica en áreas neuronales concretas para modularlos.

Aunque es una prueba de concepto, porque por el momento solo se ha aplicado a una persona, el tratamiento pionero que recibe Sarah ha sido desarrollado por psiquiatras y neurólogos de la Universidad de California en San Francisco (UCSF). Supone un avance sin precedentes en el tratamiento de las enfermedades neurológicas y abre la puerta a poder aplicar tratamientos personalizados en otras afecciones, como el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el trastorno bipolar o el Parkinson.

“El mayor logro de este pequeño ensayo es que hemos podido identificado los circuitos cerebrales asociados en el caso de Sarah a los síntomas que padecía y hemos logrado modularlos”, afirma la psiquiatra Katherine Scangos, de la UCSF. “Es una aproximación de medicina de precisión usada con éxito en otros ámbitos de la ciencia, como en oncología, pero aún no en psiquiatría”, añade. Los resultados de este ensayo clínico se recogen en Nature Medicine.

La depresión, principal causa de discapacidad

Las depresión es una de las enfermedades neurológicas más prevalentes del mundo, que mayor carga genera y más impacto tiene sobre las familias y la productividad social. Se calcula que la padecen unos 350 millones de personas en el mundo, la mayoría jóvenes, y, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es la principal causa de discapacidad. La forma más grave, la depresión profunda, suele ser resistente a los tratamientos que se utilizan para tratarla.

Aunque también se suele aplicar estimulación craneal, una técnica que consiste en utilizar electrodos colocados en regiones concretas del cerebro para dar pequeñas descargas eléctricas, esta técnica tiene, por el momento, un éxito limitado: se trata a todos los pacientes por igual, colocando los electrodos en las mismas áreas cerebrales y administrando una estimulación eléctrica constante. En algunos casos, funciona y en muchos otros, no o solo lo hace temporalmente.

Medicina personalizada

En este ensayo de la UCSF, los investigadores partieron de las investigaciones previas que habían llevado a cabo con pacientes que se sometían a cirugía para tratar su epilepsia y que también suelen padecer trastornos emocionales. Ahí ya identificaron patrones de actividad cerebral que se correlacionaban con estados de ánimo e identificaron regiones cerebrales que se podían estimular para aliviar los sentimientos de depresión.

Siguiendo esos descubrimientos, a Sarah primero le mapearon distintos circuitos neuronales y lograron identificar un biomarcador, un patrón de actividad neuronal en una región del cerebro llamada amígdala que, cuando aparecía, se correlacionaba con síntomas más severos de depresión.

En segundo lugar, le colocaron electrodos por todo el cerebro y fueron estimulando una a una las regiones y evaluando las respuestas que obtenían hasta que hallaron una red neuronal que, al activarse, eliminaba los síntomas de depresión.

Una vez obtenidos esos datos, los investigadores utilizaron un dispositivo comercial aprobado para epilepsia y lo adaptaron para que reconociera el biomarcador de Sara. Cuando lo detectaba, el dispositivo activaba entonces la estimulación del circuito neural en el cuerpo estriado para modularlo.

El dispositivo detecta de media unas 300 activaciones en la amígdala del patrón de inicio de síntomas severos y cuando eso ocurre, pone en marcha una breve descarga de unos segundos. En total, aplica unos 30 minutos de estimulación al día. La paciente no nota esas descargas eléctricas, sino solo que sus síntomas mejoran.

“Es un gran avance porque permite un tratamiento personalizado centrado en los síntomas de la persona”, valora Josep Maria Tormos, director de investigación del Instituto Guttmann, que no ha participado en este ensayo. “Es comparable a cuando en cardiología empezaron a implantar desfibriladores automáticos que monitorizaban la frecuencia cardíaca y actuaban en cada momento con las medidas necesarias”, añade.

La terapia desarrollada por la UCSF ahora deberá probar su efectividad en un ensayo con muchos más pacientes. También, que sigue siendo efectiva a largo plazo. Aunque por el momento, además de haberle dado a Sarah la posibilidad de salir de “una pesadilla ahora distante”, ha logrado otra victoria: romper una lanza en contra del estigma de las enfermedades mentales.

“Ahora podemos explicar la neurobiología de este trastorno y decir que está causada por la alteración en un circuito concreto del cerebro. No es una enfermedad inventada”, destaca Tormos.

Fuente: La Vanguardia

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